
El WhatsApp se ha convertido en una de las aplicaciones de mensajería instantánea más utilizadas en el mundo. Esta app es versátil y fácil de usar, Cuenta con un sistema de mensajes cortos, mensajes multimediales, mensajes de audio y grabaciones. Además de esto, en la actualidad se introdujo el servicio de llamadas.
Esta flexible app, ha dejado de lado los antiguos SMS que tenían menos funcionalidad. Algo que le ha dado mucho éxito a esta aplicación es la forma en que se sincroniza con los contactos del teléfono, pues, solo con tu número tienes ya una cuenta en WhatsApp.
Sin embargo, en la sociedad de la información se comienzan a presentar problemas de índole social, cuando estamos en constante uso de esta aplicación. En Demasiado interesante hemos clasificado algunos problemas y los hemos llamado EFECTOS, a los cuales nos enfrentamos cuando somos adictos a estar online.
- Efecto zombie. Este consiste en estar, y a ala ves no. Es como si de verdad un zombie te hubiera comiendo el cerebro. Es común, ver este efecto en reuniones sociales o cuando entablamos conversaciones con diferente personas, tanto más, este efecto se suele ver en una sola mesa, donde la comunicación se da por medio de la aplicación, cuando estas a centímetros de la persona.
- Efecto azul. Responde a eso que llamamos rechazo virtual, una tendencia que se ha convertido en algo del día a día. No contentos con estar pendientes de las horas de conexión y onlines, nos dedicamos a buscar aceptación por medio de confirmaciones azules, que nos dan a entender esto o aquello sin una confirmación real.
- Efecto siamés. Al parecer los Smartphone se han convertido en una extensión del cuerpo, en la mayoría de casos se debe estar online sin importar donde estés. Aplica para baños, parques, piscina, bosque, cueva etc.
- Efecto krueger. En referencia a que el no tener como conectarnos a la app se convierte en nuestra peor pesadilla, además de esto se hace indispensable en nuestras vidas los accesorios que nos permitirán tener una conexión a la red.
- Efecto Boomerang. Todo lo que se escriba o diga puede ser utilidad para bien o para mal, todas las veces que se quiera, pues todo queda guardado en la memoria del teléfono. cuidado con lo que escribes, lo más posible es que se te devuelva una y otra vez.
- Efecto genio de la lámpara. Nos creemos adivinos a la hora de interpretar lo escrito por medio de esta app, sin saber que esto tiene un valor emocional que es difícil descifrar por este medio.
- Efecto emoticón. Este causa el facilismo a la hora de no querer hablar, si ves que te llenan de emoticones es porque no quieren seguir escribiendo contigo. Además de esto se ha convertido en una carrera de cantidades, a más emoticones más sentimiento.
Después de observar las tendencias a las que nos enfrentamos en la actualidad solo nos queda decir que no hay nada malo en hacer uso de la tecnología, sin embargo, es bueno tener un equilibrio que nos permita contemplar lo bello de la vida, que no suele pasar por la pantalla de un dispositivo electrónico, sino por enfrente de nosotros.


