El estadio José María Minella de Mar del Plata fue escenario de otro episodio lamentable en el fútbol argentino. El clásico platense de domingo por la noche, que Estudiantes le ganó a Gimnasia por 1 a 0, tuvo que ser suspendido por una batalla campal entre jugadores, que se agarraron a trompadas y patadas.
«Hay que tomar alguna determinación en serio», remarcó el presidente del Pincha, Juan Sebastián Verón, que repudió la violencia. «Va a haber una sanción interna, que es lo más justo», agregó el dirigente.
«Esto no se condice con lo que nosotros queremos. Entiendo que se diga que empezó uno u otro, pero para nada justifico este tipo de cosas», insistió la «Brujita».
«Como club no nos corremos, sino que nos hacemos cargo» de lo que pasó, concluyó Verón.
