Las reservas en los principales centros turísticos del país se muestras con resultados mixtos. En la Costa Atlántica tuvieron que bajar los precios. El impacto del valor del dólar.
La recesión económica inducida por La Libertad Avanza generó su impacto en el inicio de la temporada de verano en los diferentes destinos del país, ya sea en la Costa Atlántica, la Patagonia, las sierras o en el litoral. Los veraneantes argentinos cambiaron sus hábitos: de pasar una quincena o mes entero en algún destino, a viajes más cortos. Y con el bolsillo apretado.
En la Costa Atlántica, el verano se perfilaba con fuertes aumentos de precios en los alojamientos y en los servicios de los balnearios. Pero ante la magra cantidad de reservas durante diciembre, los comerciantes tuvieron que ceder y acomodar sus valores. Así y todo, los niveles de ocupación distan mucho de alcanzar los récords de otras temporadas.
«Los precios se acomodaron. Subieron por debajo de la inflación», señaló Aldo Elías, vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT). Según informó la subsecretaria de Turismo bonaerense, Soledad Martínez, los niveles de ocupación en la costa atlántica varían entre un “entre un 60% y un 70% de reservas”, entre los que “priman los sitios ubicados en la costa atlántica”.
Se ve mucha menos gente que otros años, incluso a pesar de que después del 1 de enero llegaron más turistas. En las playas se ve mucho espacio libre, mientras que en los restaurantes tradicionales de la ciudad, como Manolo o Montecatini, no se ven esas esperadas de otras épocas. También se ve a muchas familias comprando en rotiserías en vez de ir a comer a otros lugares”, detallaron Leonor y Jorge, dos veraneantes de Mar del Plata, en diálogo con El Destape.

Veranear en la era Milei: radiografía de los principales destinos turísticos
Las reservas en los principales centros turísticos del país se muestras con resultados mixtos. En la Costa Atlántica tuvieron que bajar los precios. El impacto del valor del dólar.
03 de enero, 2025 | 00.05
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La recesión económica inducida por La Libertad Avanza generó su impacto en el inicio de la temporada de verano en los diferentes destinos del país, ya sea en la Costa Atlántica, la Patagonia, las sierras o en el litoral. Los veraneantes argentinos cambiaron sus hábitos: de pasar una quincena o mes entero en algún destino, a viajes más cortos. Y con el bolsillo apretado.
En la Costa Atlántica, el verano se perfilaba con fuertes aumentos de precios en los alojamientos y en los servicios de los balnearios. Pero ante la magra cantidad de reservas durante diciembre, los comerciantes tuvieron que ceder y acomodar sus valores. Así y todo, los niveles de ocupación distan mucho de alcanzar los récords de otras temporadas.
«Los precios se acomodaron. Subieron por debajo de la inflación», señaló Aldo Elías, vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT). Según informó la subsecretaria de Turismo bonaerense, Soledad Martínez, los niveles de ocupación en la costa atlántica varían entre un “entre un 60% y un 70% de reservas”, entre los que “priman los sitios ubicados en la costa atlántica”.
“Se ve mucha menos gente que otros años, incluso a pesar de que después del 1 de enero llegaron más turistas. En las playas se ve mucho espacio libre, mientras que en los restaurantes tradicionales de la ciudad, como Manolo o Montecatini, no se ven esas esperadas de otras épocas. También se ve a muchas familias comprando en rotiserías en vez de ir a comer a otros lugares”, detallaron Leonor y Jorge, dos veraneantes de Mar del Plata, en diálogo con El Destape.
La baja de precios se percibe, también, en la apelación a promociones que debió hacer el sector, sobre todo el financiamiento en hasta 18 cuotas para pasajes y hotelería en conjunto con varios bancos privados. «Es por la mayor competencia con el exterior. El turismo no puede stockearse. Entonces, si llegás a fin de diciembre y no tenés reservas para enero, no podés operar”, agregó el vicepresidente de la CAT.
En relación a la competencia con el exterior, una de las ciudades que están padeciendo dicha situación es Mendoza. Al tiempo que el peso se apreció, tanto el chileno como el real se depreciaron y eso acrecentó la diferencia a la hora de elegir un posible destino turístico. Según cálculos realizados por los técnicos del Ente Mendocino de Turismo (Emtur), la provincia se ubica un 115% más cara para chilenos y brasileños de lo que estaba hace un año.
Para el caso de la ciudad de Santa Rafael (Mendoza), la primera quincena de enero solo cuenta con un 35% de reservas. “Tenemos datos oficiales que indican que en la primera quincena de enero estamos casi a un 35%, y en la segunda quincena un 33%. Esto representa una caída del 30% en promedio”, señaló Victoria Contardo, presidente de la Cámara de Turismo de San Rafael.


