Boca empató con Argentinos Juniors 1-1 por la 5° fecha del Torneo 2021 de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) y sigue sin ganar en el campeonato. El encuentro se disputó en una Bombonera condicionada por la lluvia torrencial y los goles fueron anotados por Matías Romero y Miguel Torrén, en contra. El Xeneize tuvo dificultades por el campo de juego, es cierto, pero no termina de despegar desde el rendimiento. El nivel colectivo sigue siendo deficiente, juegue en el contexto que juegue.
Ya sin triple competencia, Miguel Angel Russo optó por hacer descansar a casi todos los que jugaron aquel duro encuentro ante River, por la Copa Argentina, en el que debieron aumentar la dinámica en los novena minutos como para igualar futbolísticamente un siempre complicado superclásico, y que estén frescos físicamente para enfrentar el próximo domingo a Estudiantes. Argentinos Juniors se presentó vestido de celeste y blanco y dio batalla en la Bombonera.
Con respecto de la igualdad -y clasificación por penales- del miércoles ante River, por la Copa Argentina, aparecieron Weigandt (por Advíncula), López (Rojo), Fabra (Sández), Campuzano (Zambrano), Medina (Rolón), Molinas (“Pulpo” González), Vázquez (Briasco) y Cardona (Ramírez), además de retornar a la línea de cuatro defensores.
Así, sólo repitieron Rossi en el arco, Izquierdoz en la zaga y Pavón en el ataque. El campo de Boca estaba algo más despejado de charcos, lo que le facilitó al Bicho para atacar con algo más de facilidades e incomodar al local en los primeros minutos.
Tan así fue que, mediante la presión, consiguió una infracción en la puerta del área de Rossi, en la primera posibilidad general del encuentro. La tomó Carabajal e impactó la pelota en el ángulo del travesaño, pero en el rebote estuvo más rápido Matías Romero para ganarle la posición a Fabra y cabecear a la red, a los 18 minutos.
Pasados los 40, el Xeneize no entendió que el juego por abajo era imposible de ejecutar. Muy ingenuo, Boca atacaba por las bandas, los lugares en donde más agua se había acumulado. Y cuando intentaba con pelotazos, los de Gabriel Milito estuvieron más firmes, incluso, ante Vázquez, un N°9 de estilo tanque, pero que evidencia una falta de roce con el fútbol de primera. Argentinos, más cómodo, se dedicó a esperar todos esos ataques poco prometedores y, luego, contragolpear, aunque sin éxitos.
Recién en las últimas jugadas de ese tiempo, los de Russo lograron complicar con un tiro libre cercano al área: el rebote le quedó a Medina, que remató de cabeza y a la carrera y encontró las manos salvadoras de Cháves. Fue la única llegada de riesgo elaborada de Boca durante el primer tiempo.
Se podía prever la postura defensiva para el segundo tiempo por parte de Argentinos, que ya conocía cómo estaba el campo que debía atacar. Entonces, el local salió a disputar el complemento con más decisión y, a diferencia de su rival, con la motivación de que las complicaciones pasarían para el de enfrente y que el sector a atacar estaba más limpio. Así, a los pocos segundos, la segunda oportunidad de Boca, ahora en los pies de Cardona desde media distancia, pero una cabeza la desvió al córner.
Enseguida, Pavón recibió un pase en profundidad con el que ingresó al área del visitante, pero quedó para su perfil zurdo y su remate se fue sin fuerza cerca del segundo palo. La mala para el Bicho fue la salida por lesión de Ávalos, su delantero de referencia que -al menos- podía aspirar a recibir alguna pelota por arriba para aguanta y sacar a su equipo del fondo o bien ser un aporte importante ante algún balón detenido: ingresó Reniero, más movedizo.