«Yo soy muy quichuista», nos cuenta Secundina Campos, nacida en 1917 en el paraje Palermo, «en medio del monte».
En silla de ruedas pero con una memoria envidiable, Secundina cuenta que era lo que comía de pequeña junto a sus padres: «En casa comíamos maíz tostao, masamorra, Huaschalocro», también habló de como era su familia: «Tenía tres hermanas y hermanos, pero todos ya se fueron. Ahora estoy con mi hija y mis nietos».
Añorando el tren
Secundina supo hacer algunos pesos extras con el paso de los trenes por Santiago del Estero, así fue que subió a varias formaciones: «Amanecía esperando ahí el mixto, la Estrella y vendía, quesos, quesillo, rosquetes, y se hacía algo de dinero».
La alfarera
Secundina también nos cuenta que su principal fuente de ingresos fue la venta de tinajas, arte que le llegó casi como por arte de magia, esa que en el monte santiagueño existe y mucha. Cuenta que fue en sueños que se vió haciendo tinajas y al despertar se fue al monte a buscar tierra para comenzar con la tarea. «Una noche soñé que hacía tinajas y que me salían bien, entonces me fui al monte y traje tierra, la limpie de las piedras y otras cosas y empecé a hacer, amasaba el barro y se forma como un pocillo y se va aumentando, hice una de 40 litros para la escuela infantil y me salieron bien asi que seguí haciendo, yo con eso he vivido».
Hablando un poco más de su vida, Secundina nos cuenta como es su familia actualmente: «Tuve dos hijos, y uno se me ha fallecido, ahora solamente me queda la Gregoria y tengo a mis nietos, ellos me dicen mamá y me siento orgullosa porque me cuidan mucho. Soy muy feliz.
Casi finalizando la entrevista le preguntamos por la fórmula para llegar a los 100 años y recibimos una inesperada y espiritual respuesta: «Para eso hay que ir a conversar a Dios».
Mientras Lázaro Moreno comienza a tañer su guitarra en donde los versos cuentan la historia de una tal Secundina Campos que está llegando al centenario, ella nos dice que siempre le ha gustado la música, que era muy bailarina y que iba a los bailes, «pero con su mamá», nos aclara. Esta dama del monte santiagueño que nació en 1917 en el paraje Palermo.
