El blanqueo de capitales en Argentina comienza a mostrar sus primeros efectos en el sistema financiero con la apertura de las primeras Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA). Estas cuentas permiten a los individuos y empresas regularizar activos no declarados con una penalización reducida, siempre que se actúe antes de fin de septiembre.
Desde la habilitación del régimen de blanqueo el 18 de julio, se han registrado avances significativos. Según las últimas cifras, el incremento en los depósitos totales del sector privado en dólares ha alcanzado los US$340 millones hasta el pasado viernes, aunque no se dispone de datos específicos sobre las CERA. Solo en la primera quincena de agosto, los depósitos en dólares aumentaron en US$90 millones.
Apertura de cuentas y depósitos
Al menos tres entidades bancarias han comenzado a abrir cuentas especiales bajo el régimen de blanqueo. Hasta ahora, se han registrado la apertura de aproximadamente 4.100 CERA, de las cuales más del 90% corresponden a personas físicas. Sin embargo, muchas de estas cuentas aún no han sido fondeadas. De las cuentas abiertas, alrededor del 15% ya tienen depósitos, con un total de aproximadamente $944 millones y US$19 millones en cuentas de individuos, mientras que las cuentas de empresas suman $101 millones.
Expectativas del Gobierno
El Gobierno argentino estima que el blanqueo podría generar ingresos de hasta US$2.000 millones y regularizar activos por unos US$30.000 millones. Las autoridades confían en que la apertura de cuentas se acelere en los próximos meses, especialmente a medida que se acerque la fecha límite de la primera etapa del régimen.
Multas y plazos
La primera etapa del blanqueo, que ofrece la multa más baja del 5% sobre los montos que excedan los US$100.000, finalizará a fines de septiembre. Posteriormente, la penalización se incrementará al 10% en el último trimestre del año, y a un 15% para quienes se adhieran entre el 1° de enero y el 31 de marzo de 2025.
El creciente interés y la apertura de nuevas cuentas indican una participación activa en el blanqueo, a pesar de que aún se encuentra en sus primeras fases. Los datos sugieren un aumento en la actividad de regularización de activos y una mayor disposición de individuos y empresas a participar en el régimen de sinceramiento fiscal.