Scioli fué a Tucumán con Zannini y Anibal, al acto de asunción de Manzur y fué ovacionado por todos los gobernadores presentes.

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La tregua firmada ayer entre Daniel Scioli yAníbal Fernández para apagar el fuego cruzado quedó explicitada esta mañana en el acto de Juan Manzur como gobernador de Tucumán.

Allí, el candidato presidencial se mostró con el ex candidato por la provincia de Buenos Aires y actual jefe de Gabinete en una foto que rápidamente se viralizó. Minutos después, en el comienzo de la asunción, el primero fue ovacionado por los gobernadores del Partido Justicialista (PJ), en un gesto de apoyo de cara al ballottage que disputará el 22 de noviembre contra el candidato de Cambiemos,Mauricio Macri.

En líneas generales, sus palabras giraron en torno a una promesa: la reforma política y electoral para lograr una mayor calidad institucional y democrática en la provincia.

Scioli saludó al saliente Alperovich, de quien dijo que «se despide como un grande» e instó a «trabajar incansablemente hasta el 22 de noviembre» para imponerse en el ballottage que lo enfrentará al postulante de Cambiemos, Mauricio Macri. En diálogo con LA NACION,dijo estar «tranquilo» y abogó por la libre elección de los votantes de otros espacios. «Será lo que decida la gente», se limitó a responder.

Mientras afuera había unos 2000 militantes kirchneristas, en el teatro se encontraban, además de Scioli, su compañero de fórmula, Carlos Zannini, y los gobernadores Luis Beder Herrera (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa),Sergio Urribarri (Entre Ríos), Lucía Corpacci (Catamarca), Eduardo Fellner (Jujuy) y Jorge Capitanich (Chaco), junto a los funcionarios Aníbal Fernández, Agustín Rossi, Eduardo «Wado» De Pedro y Diego Bossio.

Además, participaron el secretario general de la CTA cercana al Gobierno, Hugo Yasky, y el secretario general de la CGT oficialista, Antonio Caló.

El acuerdo

Aníbal no ofreció esta mañana su habitual conferencia de prensa en la Casa Rosada, luego de tres días seguidos en los que culpó al «fuego amigo» por su derrota en la provincia de Buenos Aires. El silencio del jefe de Gabinete sería la primera señal del acuerdo que ayer pactó con Alberto Pérez, mano derecha de Scioli.

El acuerdo, que según describieron desde ambos lados asoma frágil, implica que el sciolismo deberá guardarse su bronca en público por el arrastre negativo que la boleta de Aníbal generó en el candidato presidencial del oficialismo. A cambio, el funcionario de Cristina Kirchner dejará de desparramar denuncias de traiciones.

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