A pesar de las presiones de los sectores sociales que reclaman por la liberación de Milagro Sala, incluída la Iglesia, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, no tendrá contemplación. «Yo no voy a parar. Voy a fondo con esto», dijo el mandatario radical, dejando entrever que la detención de la líder de la Tupac Amaru trasciende a una decisión únicamente del poder judicial.
«Acá me quisieron voltear. Lo que fracasó fue un intento de golpe institucional. Hubo sedición. Estos 50 días (de acampe) fueron para derrocar al gobierno. Querían voltear al gobierno y mantener sus negocios», aseguró Morales en una entrevista con el diario La Nación.
Sala continúa detenida acusada de los delitos de «asociación ilícita, defraudación al Estado y extorsión», explicó el fiscal de Estado de la Provincia de Jujuy, Mariano Miranda.
«No conocen, no saben cómo es esto», se queja el gobernador, que espera poder probar todas las acusaciones que pesan sobre Sala. «Acá presionaban a todos: a intendentes, cooperativas, a la gente. Nosotros queremos terminar con un clima de violencia que agobia. Milagro es la jefa de una asociación ilícita, de una organización social que fue mutando en una organización mafiosa», señaló.