Más allá del enojo del Presidente por el golpazo en el Senado, LLA intenta recuperar «el tercio de hierro» para bloquear las leyes. El rol de Francos, el emisario.
Tras la feroz derrota en el Senado, el gobierno sale a la caza de los gobernadores dialoguistas para blindar el eventual veto presidencial al aumento de las jubilaciones, la moratoria previsional y la emergencia en discapacidad. Mientras Milei y Caputo encabezan una ofensiva que busca transferir la responsabilidad de cualquier cimbronazo económico a los mandatarios provinciales, Guillermo Francos intenta recomponer los puentes dinamitados. “No todos los gobernadores son lo mismo”, dijo el jefe de Gabinete horas después de la sesión. El gobierno buscará incidir sobre los gobernadores del extinguido Juntos por el Cambio que se desmarcaron del aumento a los jubilados. La estrategia electoral de Karina Milei complica los planes del Ejecutivo.
Al gobierno de Javier Milei no reconoce las derrotas. No las admite. El Presidente convierte cada tropiezo en un “principio de revelación”, una oportunidad para exponer, según su lógica, a los verdaderos responsables de que las cosas no marchen “acorde al plan”. La narrativa oficialista se empezó a tejer el día después del fracaso del último intento por contener a los gobernadores: una foto en Tucumán y una conversación mano a mano con el Presidente. La promesa llegó tras semanas de ninguneo. En la última reunión con los ministros de Economía provinciales en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, se presentó sin respuestas. El gobierno tensó la cuerda al máximo. Los gobernadores le hicieron saber a Guillermo Francos que su respuesta llegaría “en el Senado”. Entonces, Milei suspendió su viaje a Tucumán y los acusó de querer “destruir al gobierno nacional”. La operación se completó con una advertencia que Luis Caputo deslizó en un presunto off con Alejandro Fantino en el que que auguraba un desastre económico si los gobernadores atentaban contra el superávit fiscal
.El gobierno confía en que puede recuperar el “tercio de hierro”: los 87 diputados que en junio pasado blindaron los vetos presidenciales al financiamiento universitario y a las mejoras en las jubilaciones. Pero para que eso ocurra, primero necesita acortar distancias con los gobernadores. “Hasta ahora, los gobernadores no nos piden nada”, reconoció a este diario un secretario parlamentario de la Cámara Baja. Por ahora, las gestiones están frías. La Casa Rosada no convocó formalmente a ningún mandatario, pero comenzó una desescalada al menos en términos discursivos. Ayer, Guillermo Francos intentó bajar el tono del conflicto: “No está todo roto, creo que hay posibilidad de conversar; de hecho, conversamos permanentemente con los gobernadores y con algunos vamos a tener acuerdos electorales”, dijo en declaraciones radiales. “No todos los gobernadores son lo mismo”, agregó el jefe de Gabinete, en un intento por matizar las declaraciones incendiarias del presidente Milei.
La mala praxis del gobierno cansó incluso a sus propios aliados. Se combinan dos factores: los libertarios no cumplen sus promesas y, encima, buscan disputarles el territorio. El caso de Corrientes expone con crudeza el problema. La Libertad Avanza desistió de sellar una alianza electoral con el gobernador radical Gustavo Valdés. La lógica que se impone es la que baja Karina Milei: armar listas propias en todos los distritos. Esa estrategia choca con la visión del otro vértice del triángulo de hierro Santiago Caputo. El asesor, cada vez más al margen de la estrategia electoral, considera que el gobierno debería aliarse con los mandatarios afines, porque en una elección de medio término lo que se necesita es sumar volumen propio —o prestado— en el Congreso, donde ya quedó en evidencia el costo de la fragilidad parlamentaria. El caso testigo es Chaco: allí los libertarios sellaron un acuerdo con el gobernador Leandro Zdero. No aportaron votos, pero a cambio sumaron un respaldo institucional. Zdero instruyó a sus senadores para no acompañar el aumento a los jubilados ni la emergencia en discapacidad. En cambio, los tres senadores correntinos, que responden a Valdés —y que enfrentará a los libertarios en las elecciones del 31 de agosto— votaron en contra de los intereses del gobierno.

