La mayoría de las personas que se encontraban con Natacha Jaittel viernes pasado coincidieron en que la modelo murió después de consumir drogas y alcohol en el complejo Xanadú, un salón de eventos sociales ubicado en la zona de Villa La Ñata. Para los testigos, lo que empezó como una reunión laboral terminó en una noche de excesos dentro de una de las habitaciones.
Los restos de la vedette fueron enterrados el domingo en el cementerio israelita de La Tablada, en La Matanza. La ceremonia contó con la participación del hermano de Natacha, Ulises Jaitt, que cuando se encontró con los periodistas reiteró su pedido de investigar si «hubo un homicidio» y afirmó que los testigos incurrieron en «muchas contradicciones».
Se refirió así a las testimoniales de una joven que declaró trabajar como prostituta, Luana Micaela Monsalvo (19), el dueño del predio, Guillermo Gonzalo Rigoni (45), un amigo de éste, Gaspar Fonolla (45); el electricista Gustavo Andrés Bartolín, alias «Voltio» (44) y quien acompañaba a Jaitt, Raúl de Jesús Velaztiqui Duarte (49).
