Los números oficiales del Indec encendieron una alarma difícil de disimular: Mar del Plata atraviesa su peor nivel de actividad hotelera desde 2004. Entre enero y octubre de 2025 se registraron 2.954.758 pernoctaciones, una cifra que marca un piso histórico y confirma que la crisis del turismo dejó de ser coyuntural para volverse estructural.
El dato de viajeros alojados refuerza el panorama sombrío: apenas 843.070 personas pasaron por hoteles y parahoteles, el registro más bajo desde 2017 si se excluyen los años de pandemia. La caída es contundente frente a 2023, con casi un 30% menos de pernoctaciones, y también respecto de 2024, con una baja cercana al 14%.
A esto se suma otro síntoma preocupante: la estadía promedio cayó a 3,5 noches, el nivel más bajo desde que el Indec mide el indicador. Menos noches, menos consumo y menos ingresos para un sector que depende del turismo para sobrevivir.
El contraste con los años dorados, entre 2006 y 2012, cuando se superaban los 4 millones de pernoctaciones, deja una pregunta incómoda: ¿qué falló para que el principal destino turístico del país llegue a este punto y quién se hace cargo de un modelo económico que vacía la costa en plena temporada?


