Buenos Aires, 3 de agosto de 2024 — En la madrugada de hoy, a las 3:20, la delegación de diplomáticos argentinos expulsados por el régimen de Nicolás Maduro aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, después de un viaje agotador de 36 horas que incluyó escalas en Caracas, Brasil, Lisboa, Madrid y, finalmente, Buenos Aires. Otros dos diplomáticos llegaron en un vuelo separado.
La delegación, compuesta por 14 personas, había sido expulsada tras la decisión del régimen venezolano de cerrar la embajada argentina en respuesta al rechazo de la administración del presidente Javier Milei a los resultados de las recientes elecciones venezolanas, que muchos consideran fraudulentas. Entre los diplomáticos que regresaron se encuentran el encargado de Negocios, Andrés Mangiarotti; la jefa de la sección comercial, Bárbara van der Nest Aubert; y el jefe de la sección consular, Tomás Gibson, junto con otros miembros del personal diplomático.
Mangiarotti relató que los últimos días en Venezuela fueron extremadamente tensos. “Tuvimos que desarmar una vida entera en tres días”, explicó al llegar. Los diplomáticos enfrentaron serias dificultades, incluyendo la necesidad de cerrar viviendas, retirar a los hijos de los colegios y vender vehículos, todo bajo un estricto control policial. Mangiarotti también mencionó que la situación se volvió aún más crítica cuando se percibió un intento de intrusión en la residencia de los opositores asilados, aunque evitó confirmar detalles específicos sobre un posible intento de entrada.
El vicecanciller Leopoldo Sahores, quien coordinó el operativo de evacuación y la extensión de la representación de intereses argentinos en Venezuela a través del gobierno brasileño, recibió a los diplomáticos a su llegada. Sahores destacó la custodia brasileña de la residencia del embajador argentino en Caracas, que permitió mantener la protección de seis dirigentes opositores venezolanos asilados, incluidos Pedro Urruchurtu Noselli, Humberto Villalobos, Claudia Macero, Omar González, Fernando Martínez y Mottola y Magalí Meda.
La expulsión de los diplomáticos argentinos se produjo tras un enfrentamiento diplomático relacionado con las elecciones venezolanas del 28 de julio. El régimen de Maduro, en una carta oficial, notificó la expulsión de todo el personal diplomático argentino y pidió su retiro en un plazo máximo de 72 horas, garantizando todas las facilidades para su salida, pero dejando a los ciudadanos venezolanos asilados a resolver su situación conforme a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.
Sahores destacó el profesionalismo y la dedicación del equipo diplomático y expresó su optimismo sobre la presión internacional para que se reconozcan los resultados legítimos de las elecciones.


