El gran objetivo en el desarrollo del Gear S3 ha sido conseguir que, a un primer golpe de vista, el dispositivo parezca un reloj normal, por diseño y apariencia, guardando proporciones similares a las de los tradicionales.
No obstante, el interior incorpora elementos de los más completos smartphones (teléfonos inteligentes), de Bluetooth a sistemas de pago inalámbrico NFC y MTS, pasando por la conexión LTE, altímetro, velocímetro, girómetro y GPS.
La compañía asegura, además, que este nuevo reloj inteligente, que funciona con el sistema operativo propio de Samsung, el Tizen, tiene 4 GB de memoria interna y 768 MB de memoria RAM, aguanta entre tres y cuatro días con una carga de su batería de 380mAh.
Entre las aplicaciones más útiles del Gear S3, la compañía destacó en la presentación la posibilidad de escuchar música en streaming, la de realizar llamadas telefónicas, la de controlar el tablero de ciertos vehículos e, incluso, la de mandar mensajes de SOS en casos de emergencia.
La pantalla, de 1.3 pulgadas de diámetro y 278 pixeles por pulgada, permanece permanentemente encendida, a diferencia de otras versiones.
El nuevo dispositivo, que es resistente al agua y al polvo, se comercializará en, deportivo y clásico, y contará con una veintena de correas y con unos mil diseños descargables para el interior de la esfera.
La presentación, en la que no se desvelaron ni los precios ni la fecha de lanzamiento del Gear S3, destacó además por ser la primera vez en Berlín en que Samsung tan solo presenta una novedad y que, además, ya había sido parcialmente desvelada.


