Calles asfaltadas, nuevas luminarias y 46 edificios a estrenar es el escenario del predio donde se erigía la villa Rodrigo Bueno, transformada hoy en un barrio tras el proceso de urbanización que comenzó a concretarse hace una semana con la mudanza de 23 familias.
Calles asfaltadas, nuevas luminarias y 46 edificios a estrenar es el escenario del predio donde se erigía la villa Rodrigo Bueno, en Buenos Aires, transformada en un barrio tras el proceso de urbanización que comenzó a concretarse hace una semana con la mudanza de 23 familias.
La antigua villa, que estaba rodeada de vegetación, humedad y al lado del viejo obrador de la autopista Buenos Aires- La Plata, se convirtió en un lugar «que le cambió la vida a la gente», dijeron los vecinos durante una recorrida efectuada por Télam.
El presidente del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), Juan Maquieyra, dijo a Cadena 3 que el objetivo de este proyecto es «que todos los vecinos tengan los mismo derechos».
«Será un barrio con las condiciones que todos se merecen», añadió.
Una vez adjudicado el inmueble, cada propietario deberá pagar una cuota que no podrá exceder el 20% de sus ingresos a través de créditos blandos otorgados por el IVC y el Banco Ciudad.
«Todo está construido en tres plantas, en departamentos de 1 a 4 dormitorios, y los edificios tienen salón de usos múltiples (SUM). Todos los hogares de planta baja tienen acceso para personas con movilidad reducida y hay 51 locales comerciales», precisó Lucas Randle, coordinador del proyecto de integración del barrio.
«Celebramos la integración de un barrio más a la Ciudad gracias al trabajo en conjunto de más de dos años entre los vecinos y el Estado, lo logramos en tiempo récord», aseguró Juan Maquieyra, presidente del IVC.
La urbanización del barrio, que beneficia a más de 2.500 personas que viven allí, parte de la ley 5798 que fue aprobada por unanimidad en la Legislatura porteña el 23 de marzo de 2017.
Tras realizar un censo, el Gobierno porteño tuvo como criterio para la relocalización de las familias atender a aquellas que vivían sobre palafitos (al lado del canal) y las que tenían terrenos que eran necesarios para la apertura de calles y pasillos.
«Venimos laburando con las familias desde hace dos años, se debatió hasta el color de las aberturas. El nivel de participación es altísimo, eso hace a la apropiación. No es un proyecto impuesto sino que se construyó con los vecinos», aclaró Randle.
Para los vecinos que no fueron mudados y quedaron en el barrio histórico se les hará la conexión a la red de servicios públicos, habrá un mejoramiento de las viviendas financiado por el IVC y está en construcción un playón gastronómico, con el fin de potenciar los emprendimientos de los vecinos.
Luego de los primeros traslados de familias a las nuevas viviendas del barrio Rodrigo Bueno,Diario Z dialogó con uno de los cuatro delegados que coordinan la Mesa de Participación Barrial, Luis Espinoza.
–¿Cómo vivieron los primeros traslados?
-La verdad es que estamos muy contentos. Hay que tomar dimensión que esto surgió de una mesa participativo del barrio con el Instituto de la Vivienda. La intención era que los primeros que se mudaran sean los habitantes históricos del barrio, por eso los primeros 23 fueron gente que vivió toda su vida acá. Así que si vemos todo el camino, es una alegría para nosotros.
–¿Hace cuánto que vienen luchando por el proceso de urbanización?
-La lucha es histórica. Desde hacía veinte años que existió un proceso de desalojo constante contra los vecinos del barrio. Todos querían echarnos, sea cual sea el partido. Nosotros hicimos un reclamo con la Defensoría del Pueblo y en 2011, cuando salió el fallo de la jueza (Elena) Liberatori, desde el gobierno de la Ciudad nos dijeron que era un disparate, que no se podía hacer. Luego, con la resolución del Tribunal Superior de Justicia porteño, el Instituto de la Vivienda (IVC) planteó una nueva salida, con la idea de reurbanización. Pero fue todo una lucha.
–¿Hay problemas con la reubicación? Hay vecinos que reclaman una nueva tasación de sus casas.
-Como en todo, hay diferentes opiniones.Lo que siempre pedimos es que los precios se actualicen: las tasas de las casas deben ser actuales. Y que los precios sean consensuados, no que el IVC decida de una vez y ya. Pero yo creo que, en general, la mayoría de la gente está contenta en trasladarse. Lo bueno es la posibilidad de que familias de escasos recursos terminen pagando una cuota que no supere el 20 por ciento del ingreso familiar. Y con todos los aumentos que hay, abonar una cuota de dos mil o tres mil pesos, de tasa fija, no nos parece mal.
–¿Qué reclamos siguen aún pendientes?
-En términos de viviendas, que son 612 construcciones, lo que aún seguimos peleando son los equipamientos. Pero no hay que olvidarse que 600 familias permanecerán en el barrio histórico, que no tienen ninguna estructura urbana y el IVC está obligado a arreglarlo. Por otro lado queda construir un corredor turístico, pegado al río, con un mirador y un muelle popular, tal cual figuraba en el proyecto.