La Selección argentina jugará en Singapur en el estadio del futuro

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El estadio Nacional de Singapur es como casi todo lo que aquí se ve y se palpa: una expresión del futuro. Allí, la Selección argentina se entrenó hoy por primera vez, en el típico reconocimiento de terreno antes de un partido.

La construcción fue inaugurada en 2014 y tiene capacidad para 55 mil personas. Difícil será que todas las butacas -rojas y blancas, los colores de la bandera nacional- estén cubiertas: se estima que para darle un marco aceptable a la presencia de un visitante tan distinguido, la organizadora del partido -la empresa inglesa Pitch- regalará varios miles de entradas el mismo martes.

Los que vayan podrán acceder a la tribuna por escaleras mecánicas. Antes tendrán que mostrar sus entradas en lectores magnéticos colocados en cada ingreso: el ticket físico o el teléfono con el boleto electrónico, lo mismo da. Cuando se sienten en su butaca y miren hacia arriba tal vez no puedan ver el cielo: el techo se abre y cierra según la conveniencia. Esta noche, mientras Sampaoli ordenaba un ejercicio de pelota parada con los que serán titulares, permanecía cerrado. Desde lejos, sobre todo de noche, observar el estadio es un regalo a la vista: la iluminación regala distintas figuras sobre el techo, lo que le da al contorno una imagen parecida a un huevo partido a la mitad.

Algunos espectadores no ocuparán butacas: el estadio tiene suites ejecutivas vidriadas, con juego de sillones y servicio de catering para ver el juego como en el living de la casa. En lo que no hay diferencias es en la temperatura ambiente: si hace calor (lo habitual), el sistema de refrigeración se activa en todo el perímetro.

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