Hay personas que se disculpan incluso cuando no hicieron nada malo: «perdón por molestarte», «perdón por preguntar» o «perdón por necesitar ayuda».
Aunque desde afuera puede parecer una muestra de educación, cuando el pedido de disculpas es permanente puede responder a una forma aprendida de relacionarse con los demás.
La psicología estudia cómo las experiencias de la infancia pueden relacionarse con la manera en que los adultos enfrentan los conflictos, expresan sus necesidades y buscan aprobación.
Cuando pedir perdón se convierte en una respuesta automática
Un artículo del psicólogo español Alberto Soria muestra que los vínculos tempranos pueden influir en los recursos que una persona desarrolla para manejar el rechazo, el conflicto y la necesidad de aprobación.
Esta relación también aparece en la investigación. Una revisión sobre regulación emocional publicada en Australian Journal of Psychology señala que las estrategias aprendidas en la infancia para afrontar situaciones de estrés pueden seguir utilizándose en etapas posteriores para la evitación del conflicto.


