Rafael Moreno tiene 74 años y podría volver a su casa, donde seguirá monitoreado por tobillera electrónica. Karina, la tía de la víctima, se opuso rotundamente a esta medida. “Que pague por lo que hizo”, reclamó.
La familia deSergio Díaz, el colectivero que fue asesinado en Lomas del Miradordurante una discusión por el volumen de la música, se opone a que el acusado, el expolicia Rafael Moreno, obtenga el beneficio de prisión domiciliaria. “Le pedimos a la Justicia que el asesino pague con prisión. No lo queremos libre, tiene que estar preso”, reclamó Karina, tía de la víctima, en diálogo con TN.
Moreno está acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, delito que contempla penas de entre 8 y 25 años. Sin embargo, al tener 74 años, podría volver a su casa y permanecer monitoreado con una tobillera electrónica, de acuerdo a la Ley 24.660 que permite este régimen.
Desde la Fiscalía de Homicidios de La Matanza, que está a cargo del fiscal Diego Rulli, esperan avanzar en estos días con la declaración de más testigos. Matías Folino, que era titular de la fiscalía hasta el viernes y luego fue trasladado a la temática de estupefacientes, había ordenado la detención del expolicia.
Ahora, con un nuevo funcionario al mando de la investigación, deberán analizar todas las pruebas para dictar la prisión preventiva. Según puso saber TN, en caso de que la defensa de Moreno, a cargo de un abogado oficial, pida la domiciliaria, la fiscalía se opondrá.
Tanto para los fiscales, como para los familiares de Díaz, la presencia de Moreno en el barrio genera una gran preocupación, no solo por las “represalias” que podrían tomar los amigos del colectivero, sino también por posibles nuevos enfrentamientos entre vecinos.
Una fuente consultada por este medio adelantó que el acusado podría fijar domicilio en otra casa, lejos del lugar donde ocurrió el crimen. Ahora es el juez Agustín Pablo Gossn, del Juzgado de Garantías N°2, quien deberá resolver si sigue o no en la comisaría donde está detenido.
Además, el fiscal Rulli también analiza la situación de Liliana, la esposa del expolicía, quien momentos antes del asesinato salió a increpar a sus vecinos por el volumen de la música. Detrás de ella, el jubilado se acercó con un revolver y desató una tragedia.


