La crisis en salud mental se produndiza en la Provincia de Bs As

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Internaciones y consultas crecieron sin freno entre 2023 y 2025.

Según un informe oficial, las consultas ambulatorias aumentaron un 134 por ciento y las internaciones un 77  por ciento. La subsecretaria bonaerense del área, Julieta Calmels, explica que el sistema público enfrenta una presión inédita.

El impacto de las políticas nacionales de ajuste tienen una relación directa con el empeoramiento de las condiciones de vida de las personas. Esos sufrimientos impactan en la esfera de la salud mental generando síntomas que no provienen necesariamente de aspectos psicopatológicos, sino de determinantes sociales.” Ésas fueron las palabras que usó la subsecretaria bonaerense del área, Julieta Calmels, en la Cámara de Diputados de la Nación, durante el “Encuentro Federal por la crisis en salud mental”. La discusión reunió a autoridades sanitarias de 14 provincias, académicos, legisladores y organizaciones sociales. El consenso fue aterradoramente claro en que la demanda de atención, tanto ambulatoria como de internación, no cesa de crecer desde 2019. 

Desde el inicio de 2024, el sistema público de salud vive una presión sostenida. En 44 hospitales de Buenos Aires se observó un aumento promedio del 12 por ciento en consultas por guardia en el primer semestre, con casos extremos que alcanzaron un 64,5 por ciento en la Región Sanitaria III, según los datos oficiales brindados por el gobierno bonaerense. Esta sobredemanda incluso se extendió al sector privado que alcanza a personas con obra social o prepaga, quienes se ven obligadas a acudir al sistema público ante el deterioro del primero.

La situación sanitaria bonaerense pone en cifras lo que llaman “el desastre”. Entre 2023 y el primer semestre de 2025, se registró un crecimiento del 134 por ciento en consultas ambulatorias y del 77 por ciento en internaciones por salud mental. Los niños y adolescentes se encuentran en el epicentro, debido a que las internaciones menores de 18 años se duplicaron en cinco años, pasando de 3.286 en 2019 a 7.103 en 2024; solo en el primer semestre de 2025 ya se sumaron 1.829. El agravamiento social -pobreza, desempleo, falta de vivienda, violencia- se traduce directamente en más cuadros clínicos graves, con dificultades crecientes para otorgar egresos hospitalarios a falta de redes comunitarias o laborales, de acuerdo a lo explicado por Calmels en diálogo con Buenos Aires/12.

La crisis se torna tangible con más de 200.000 personas que abandonaron la medicina prepaga por los costos prohibitivos. El PAMI redujo su cobertura farmacológica drásticamente, del 100 por ciento a entre el 40 por ciento y 80 por ciento, lo que se tradujo en una caída del 11 por ciento al 23 por ciento en la venta de psicofármacos, según datos del Colegio de Farmacéuticos bonaerense. Programas clave como Remediar Salud Mental fueron recortados hasta un 75 por ciento en algunas jurisdicciones y la DADSE interrumpió la entrega de medicación, convirtiéndose en retiros que golpean a quienes necesitan acompañamiento médico continuo.

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