El acuerdo incluye un fuerte respaldo a la gestión provincial y contundente repudio a la detención de Cristina Kirchner. Lo secundarán Verónica Magario como vicepresidenta primera y Federico Otermín como vicepresidente segundo. Máximo Kirchner, por su parte, asumirá la presidencia del Congreso partidario. Las disputas en el armado y las claves del pacto.
La salida va a ser por arriba”, se escuchó decir a un dirigente cercano a Máximo Kirchner, unas horas antes de que trasciendiera la propuesta para Axel Kicillof. El jefe de La Cámpora ya le había comentado a su círculo íntimo que la mejor alternativa para evitar otra interna a cielo abierto era que el gobernador asuma una responsabilidad que siempre esquivó: conducir al inasible Partido Justicialista bonaerense. Se trataría de un traspaso de mando con altura y evitaría profundizar la balcanización del peronismo. Una semana después –sin diálogo directo entre los protagonistas, pero con emisarios que llevaron y trajeron– Kicillof dejó de lado las resistencias, puso sobre la mesa sus condiciones y aceptó encabezar la lista de unidad en las elecciones partidarias. “Necesitamos estar alineados. Que el partido apoye con contundencia a la gestión provincial”, era el reclamo que repetían en La Plata. Finalmente, a horas del cierre, se selló el acuerdo de convivencia que no estuvo ni estará exento de roces, choques y controversias.
Días de rosca
Después de un traumático 2025, no hubo margen para jugar al internismo. Bajo ese imperativo, se decidió que a partir del 15 de marzo Kicillof esté al frente del PJ local. La idea original del Movimiento Derecho al Futuro era disputarle la conducción a La Cámpora y darle el comando a la vicegobernadora Verónica Magario. Eso fue lo conversado a mediados de enero en una cumbre encabezada por el mandatario bonaerense en Villa Gesell. La hoja de ruta, sin embargo, sufrió algunos cambios. Días después de que se conociera la estrategia platense, Maximo Kirchner activó un plan de contingencia para prevenir un enfrentamiento como el del año pasado. En privado, le propuso a los suyos hacer lo posible para eludir las elecciones internas, pero con la condición de que el gobernador sea su sucesor. La oferta circuló rápidamente por la prensa y despertó enojo en la gobernación. “Nos enteramos por los diarios”, se quejaron y, a priori, la rechazaron. “No es una opción”, sentenciaron.
Tras intensas idas y vueltas –donde no solo se negociaron cargos, sino también los lineamientos políticos generales del partido–, el viernes por la noche sellaron la unidad y este sábado al mediodía la oficializaron con un comunicado que pone la mira en el horizonte nacional. En el texto, el PJ bonaerense cuestionó el ajuste brutal” de la Casa Rosada y la “desintegración social, entrega de la soberanía y abandono deliberado del Estado Nacional” que conllevan las políticas libertarias. Como contrapeso, resaltó la gestión de Kicillof como un “dique de contención” para los sectores más vulnerados, destacó el rol clave de los intendentes peronistas y reivindicó el legado de los 12 años de kirchnerismo. Al mismo tiempo, envió un enérgico repudio a la detención de CFK.


