Tras su paso por las Antillas Menores, el huracán dejó dos muertos en Guadalupe y una catástrofe aún por evaluar en Dominica, donde por ahora se reportan siete fallecidos.
Un asesor gubernamental que habló por teléfono satelital con el primer ministro dominiqués Roosevelt Skerrit pintó un panorama devastador para la isla de unos 73.000 habitantes.
«Es difícil determinar la cantidad de fallecidos, pero hasta ahora hay siete confirmados como causa directa del huracán«, dijo el asesor Hartley Henry en un comunicado.
Reportes enviados desde comunidades rurales daban cuenta de una «total destrucción de hogares, vías y cultivos«, añadió.
«El país está en un estado de aturdimiento. No hay electricidad, no hay agua corriente (…) no hay servicio telefónico de línea ni celular, y esto seguirá así por un tiempo«, añadió.
Mientras, en las Islas Vírgenes estadounidenses, los residentes contaron a la AFP que habían visto volar árboles arrancados por el viento y que llovía horizontalmente.
Por su parte, el gobierno de República Dominicana declaró alerta máxima y suspendió la jornada laboral del jueves, tanto en el sector público como en el privado, como medida de prevención por el paso de María, cuyos efectos comenzarán a sentirse con mayor fuerza en el país en la madrugada.
