Gustavo Garzón: «Es injusto demonizar a a todo un movimiento que dejó tanto en la Argentina»

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«Necesitamos realmente parar esta caída porque los argentinos la están pasando mal” plantea el protagonista de «Sueño Florianopolis» y pide que la oposición construya desde la unidad y el proyecto dejando en segundo plano quién debe ser el candidato que enfrente al gobierno en las elecciones.

«Me han roto el corazón. No sé si mucho o poco pero sé lo que es sufrir por amor», cuenta Gustavo Garzón, que hoy está soltero. Y con ganas de enamorarse. «Apuesto al amor y a la pareja, pero sé estar sólo; aprendí. El amor aparece o no aparece, mientras tanto pasarla lo mejor posible», asegura y mientras espera disfruta de su gran presente profesional.

«La vocación la tengo intacta. Lo que pasa es que cuando uno ama mucho lo que hace, también sufre cuando las cosas no son como quiere. El amor tiene esas cosas», dice el actor, que acaba de estrenar en cine Sueño Florianópolis, se prepara para dirigir en Microteatro una obra escrita y protagonizada por su hija Tamara, y es uno de los protagonistas de Rotos de amor, junto a Víctor Laplace y Pepe Soriano.

La actuación es una pasión compartida en familia. En Sueño…, la película que protagoniza con Mercedes Morán, participó su hijo Joaquín. Y los mellizos Mariano y Juan Garzón también encontraron en el teatro un espacio propio: actúan dirigidos por su padre en el documental Down para arriba.

La actuación es una pasión compartida en familia. En Sueño…, la película que protagoniza con Mercedes Morán, participó su hijo Joaquín. Y los mellizos Mariano y Juan Garzón también encontraron en el teatro un espacio propio: actúan dirigidos por su padre en el documental Down para arriba.

«El formato de Microteatro es buenísimo», reflexiona sobre la novedosa propuesta ya instalada en la cartelera porteña, que tendrá su obra entre las destacadas de febrero. «Además de la proximidad con el público, si no te gustó los 15 minutos (que dura la pieza) pasan rápido. En cambio, cuando una obra dura dos horas, si no te gusta y no te podés ir porque queda mal, te ven los actores, es mucho…», reflexiona Garzón, y aclara que a él no le molesta tanto como a sus compañeros cuando un espectador deja la sala en plena función.

Soy una persona respetuosa, medida: no hago nada si la otra parte no está de acuerdo. No tengo culpa en ese sentido. Por ahí alguna mujer puede decir lo contrario, pero reviso y me reviso y estoy atento sobre todo por la generación de mis hijos que están muy atentos a lo que uno hace como hombre y uno quiere ser cada vez mejor. En mi carrera profesional nunca tuve problemas con mis compañeras, ni supe de ningún compañero que los tenga. Sí supe de compañeras que han tenido problemas con productores: eso era bastante común. Productores que tal vez, aprovechando el poder que tenían, ya sabemos lo que podían pedir o no. Pero no viví ese problema. Y me sorprendió bastante todo esto.

Vivo en este país, necesito que le vaya bien al Gobierno porque me va a ir bien a mí también. Yo no quiero que le vaya mal, soy bastante egoísta en ese sentido. La política está ligada absolutamente a cómo nos va en la vida. Tu trabajo y el rendimiento de tu trabajo está muy ligado a las decisiones políticas que se toman. Eso lo sé porque a mí siempre me interesó la política, desde adolescente que me interesé, me informé y siempre supe que la felicidad de un pueblo depende mucho de las decisiones de los políticos de turno.

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