A pocos días de las elecciones presidenciales en Venezuela, el presidente chileno Gabriel Boric se unió a las críticas del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionando la actitud del presidente Nicolás Maduro. En un encuentro con corresponsales extranjeros, Boric condenó las amenazas de Maduro, quien advirtió sobre posibles «baños de sangre» si no resulta vencedor en los comicios del próximo domingo.
Boric respaldó las declaraciones de Lula, afirmando que “no se puede amenazar bajo ningún punto de vista con baños de sangre”. El presidente chileno insistió en que el proceso electoral debe ser respetuoso de la soberanía popular, y que los resultados deben ser aceptados sin amenazas ni violencia. “Lo que reciben los mandatarios y los candidatos son baños de votos y esos baños de votos representan la soberanía popular, que debe ser respetada”, subrayó Boric.
La presión regional sobre Venezuela ha aumentado, con líderes latinoamericanos como Lula y Boric demandando que las elecciones sean conducidas de manera transparente y justa. Lula, en particular, expresó su preocupación tras escuchar las amenazas de Maduro, quien prometió un “baño de sangre” en caso de una derrota. Este tipo de retórica ha generado alarmas sobre la posibilidad de violencia post-electoral en el país.
Boric también hizo un llamado a las autoridades venezolanas para que garanticen un proceso electoral libre y justo, especialmente para la oposición, y aseguró que el respeto a los resultados es crucial para la estabilidad de Venezuela y de toda América Latina. Además, destacó la necesidad de actuar en consenso con la comunidad internacional, incluyendo a países como Brasil, Colombia y México, para exigir el respeto a la soberanía popular.
Maduro, en el poder desde 2013, se enfrentará en las elecciones a Edmundo González Urrutia, un exdiplomático de 74 años, tras la inhabilitación de la opositora María Corina Machado. La postura firme de Boric, que ha sido consistente desde su llegada al poder en marzo de 2022, ha marcado una diferencia con la actitud más tolerante de otros líderes progresistas en la región, como Lula y el colombiano Gustavo Petro.
Boric ha sido una de las voces más críticas hacia el régimen de Maduro, posicionándose en contraste con la postura más diplomática de algunos de sus homólogos latinoamericanos. Su llamado a la comunidad internacional refuerza el consenso regional sobre la importancia de unas elecciones libres y transparentes en Venezuela.


