Este jueves 10 de octubre, el Ministerio de Salud se adhiere al Día Mundial de la Salud Mental con una actividad de sensibilización en la Plaza Libertad. Desde las 9 a 12,30 hs., toda la comunidad podrá acercarse y participar de juegos educativos para diferentes edades, música con grupos de folklore y de Rock integrados por residentes del Hospital Diego Alcorta; una muestra de las actividades de las UPAs y de la Residencia en Salud Mental; una radio abierta participativa y un stand informativo de promoción y prevención de enfermedades.
Además, la Plaza saludable también formará parte de la jornada en la que se busca que la comunidad rompa con estereotipos y falsas creencias, superando así los prejuicios y la estigmatización hacia las personas con enfermedad mental.
“Para ello se necesita reconocer y entender los padecimientos mentales”, explicaron los organizadores. Este año la jornada a nivel mundial se centrará en la prevención del suicidio.
Los suicidios son prevenibles. Aun así, cada 40 segundos se suicida una persona en alguna parte del mundo y muchos más intentan suicidarse
Según la OMS, “cada año, cerca de 800000 personas fallecen por esta causa, y otras muchas intentan suicidarse. Cada suicidio es una tragedia que afecta a una familia, a una comunidad o a todo un país y que tiene consecuencias duraderas en las personas cercanas a la víctima. El suicidio no respeta edades y es la segunda causa de defunción entre los jóvenes de 15 a 29 años.”
Es importante saber que:
Contrario a lo que se cree, los padecimientos mentales no son un problema poco frecuente. Según la OMS/OPS los trastornos mentales están dentro de las cinco primeras causas de enfermedad en América. El alcohol y la depresión son los problemas más frecuentes en salud mental. En Argentina, 1 de cada 3 personas presenta un problema de salud mental a partir de los 20 años. Las problemáticas más frecuentes son los trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y los problemas por consumo de sustancias (UBA APSA OMS MSAL – 2015)
El padecimiento mental no es irreversible: puede afectar de modo parcial y transitorio la vida de una persona. Con el apoyo comunitario necesario, la recuperación es posible.
Las personas con enfermedad mental no deben ser aisladas de su comunidad: todas las personas tienen derecho a recibir la atención sanitaria necesaria, acompañadas de sus afectos y en su comunidad. Ninguna enfermedad se cura con el aislamiento y el encierro. Nadie debe vivir en un hospital psiquiátrico.
Las personas con padecimiento mental no son ni violentas, ni peligrosas: no existe una relación directa entre padecimiento mental y violencia. La existencia de esta última está más relacionada con el desamparo y el aislamiento social. Detrás de cada persona hay una historia que determina su presente.
La salud mental no debe atenderse de forma diferente de la física. La salud es una sola, y su abordaje debe realizarse en los centros de salud y en los hospitales generales.
