Así trascendió en esferas judiciales, dentro de la compleja investigación por rituales o cultos, que investiga la fiscal Aída Farrán Serlé, tras una denuncia interpuesta en la Seccional Séptima.
Todo se precipitó la semana pasada. Un familiar asistió a un cementerio y descubrió 20 fotos clavadas al piso. A su lado , abundaban las bebidas alcohólicas y comida, se supo.
El testigo divisó una camioneta. Intentó tomarle fotos con el celular, pero sus ocupantes aceleraron y huyeron de la necrópolis.
Según recuerdan los policías, al arribar éstos al cementerio, las fotos ya habían sido retiradas y desordenadas. Alguien prendió fuego a algunas fotos y éstas estallaron.
Los responsables apostaron por más. Utilizaron fotos nuevas, sustraídas de la oficina del propio director, para efectuar otro ritual o culto en la entrada de Defensa Civil.
La nueva maniobra shoqueó a los trabajadores y desnudó un vínculo complejo, pero sin que emerja aún la teórica motivación.
Ya «judicializado» el escándalo, sobrevino una investigación y todo el personal debió desfilar por la Fiscalía, desgranando vida y obra, propias y de extraños. De ese «zarandeo», la fiscal confía en identificar al artífice de los rituales o cultos misteriosos.
