El pontífice reclama, además de buenas leyes y programas de desarrollo, atender humanamente a los inmigrantes, mirarlos a los ojos y acompañarlos.
El papa Francisco afirmó este sábado que los inmigrantes necesitan ser atendidos con «buenas leyes y programas de desarrollo y de organización» pero ante todo deben ser escuchados y acompañados.
Francisco realizó estas reflexiones durante una audiencia que mantuvo en el Vaticano con las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, congregación fundada por la santa italiana Francesca Cabrini, a la que Pío XII proclamó «patrona celeste ante Dios de todos los migrantes» y de cuya muerte este 2017 se cumplen cien años.
En su discurso, Francisco destacó que en la actualidad hay muchos «hombres, mujeres y niños marcados por tantas formas de pobreza y de violencia» que esperan «encontrar en su camino manos tendidas y corazones acogedores».
Además, se acordó de los que más sufren, como los pobres, los niños huérfanos, los jóvenes sin trabajo y «los hombres y mujeres explotados en los trabajos más humildes».
A lo largo de su pontificado, el Papa ha hecho numerosos llamamientos a la comunidad internacional para que acoja a los inmigrantes y refugiados que huyen de sus países en conflicto.
Precisamente, el pontífice realiza una dura crítica a quienes fomentan el miedo hacia los inmigrantes, a veces con fines políticos, pues crean solo racismo y violencia, en su próximo mensaje para la Jornada Mundial de la Paz que la Iglesia católica celebra el 1 de enero y que fue publicado en noviembre.
El Protagonista
