31 de Julio – Día de la Virgen de Huachana
La Virgen de Huachana, una devoción que traspasa las fronteras nacionales
Telésfora Verón, se llamaba la jovencita que en infinitas ocasiones, en 1820, le contó a su familia acerca de las apariciones de la Virgen en la soledad del monte, pero nadie le creyó, es más, todos consideraban que estaba loca. Una noche, los vecinos de Huachana decidieron comprobar los dichos de la niña. Se reunieron en el lugar de las extrañas apariciones y esperaron al abrigo de una fogata. Al amanecer, y entre las llamas, María los sorprendió con su figura. Desde aquel entonces, la imagen es venerada en este rincón de la provincia.
Una noche, donde Félix Taboada a cargo del destacamento policial de Huachana, reunió a los lugareños y caminaron hasta el preciso lugar donde Telésfora afirmaba que aparecía una imagen divina. Instalados en la zona marcada, junto a un árbol, hicieron vigilia toda la noche. Pasaron algunas horas y el frío comenzó a adormecer las ansiedades. Para mitigar la helada soledad del monte, prendieron una enorme fogata, a la que se abrazaron con fuerza para soportar hasta el amanecer.
Y, precisamente, cuando el sol anunciaba su arribo al cielo santiagueño, el milagro se produjo. En medio de enormes llamas que ardían en todo su esplendor, una imagen celestial enmudeció al monte y a todos sus habitantes. Era la Virgen María, la que tantas veces se le apareció a la niña, a quien nunca le habían dado crédito y habían dejado partir para siempre. Todavía asombrados y sorprendidos por lo que sus ojos aptaban, los testigos de aquella divina aparición apagaron las llamas y comenzaron, sin saberlo, a forjar la historia de la Virgen de Huachana. Con el humo anunciando el final de la fogata, Juan Cruz Verón, hermano de la niña que vio por primera vez a María, trasladó la pequeña imagen hasta su humilde hogar, donde por muchos años miles de devotos llegaron a venerar a la Virgen.
Así, cada 31 de julio, comenzaron a llegar a la casa de los Verón peregrinos que conocieron la buena nueva. Con el paso de los años, la cantidad de fieles que llegaban a este lugar se fue incrementando fuertemente.
Hoy, con las celebraciones a cargo del Obispado de Añatuya, casi 100.000 peregrinos de Salta, Tucumán, norte de Santiago del Estero, Jujuy, Santa Fe, Chaco, Buenos Aires y de Bolivia llegan cada año a Huachana a rendir culto a la Virgen, al lugar donde María eligió para anunciar su amor por todos los hombres.
«María, Madre de Jesús
te invocamos hoy
en la lengua de nuestros padres
con el dulce nombre
de VIRGEN DE HUACHANA.
Tú que fuiste pobre y humilde,
ruega por nosotros ante el Señor,
para que crezca nuestra fe,
amemos a todos como hermanos
y seamos cristianos de verdad.
Escúchanos Señora
en nuestras necesidades
y así nos alegraremos siempre
de pertenecer a la familia de Dios.
Amén.»
¡Virgen de Huachana, ruega por nosotros!
El Protagonista
