El Gobierno argentino está en avanzadas negociaciones para adquirir dos submarinos de combate de la empresa francesa Naval Group, por un total de US$1000 millones. El ministro de Defensa, Luis Petri, está preparando una carta de intención para el gobierno de Emmanuel Macron, con el objetivo de iniciar las conversaciones formales en los próximos días.
Cada submarino tiene un costo estimado de US$500 millones. Estos submarinos Scorpene, que cuentan con la capacidad de integrar baterías de litio, podrían ser un importante refuerzo para la Armada Argentina, que no ha tenido submarinos activos desde el trágico incidente del ARA San Juan en noviembre de 2017.
Actualmente, la Armada Argentina tiene una comisión técnica en contacto con Naval Group, una empresa semipública con un 60% de participación estatal francesa. La compra de los submarinos podría acelerar la firma de un contrato, y la construcción de las unidades podría extenderse hasta siete años. En este contexto, el Ejecutivo analiza la posibilidad de realizar parte de la construcción en Argentina, específicamente en el astillero Tandanor, aunque algunos sectores del oficialismo sugieren que lo más ágil sería completar la fabricación en Francia.
Además de los submarinos franceses, el Gobierno ha evaluado otras opciones, incluyendo submarinos usados. Sin embargo, no se han encontrado alternativas de segunda mano que cumplan con las expectativas. También están en consideración los submarinos alemanes Thyssen del modelo 209, y los de clase Ula de la marina noruega, aunque estos últimos están en análisis desde hace más de cinco años.
En el ámbito de la defensa, la Argentina recientemente incorporó 24 aviones de combate F-16 de Dinamarca, por un valor de 300 millones de dólares, y en los próximos días se sumará a la flota una aeronave P3 Orion Charly de origen estadounidense, adquirida a Noruega.
Por otra parte, el Gobierno está impulsando la construcción de una base militar en Ushuaia con apoyo de Estados Unidos. En abril de 2023, el Ministerio de Defensa comenzó las excavaciones para los cimientos y carenados del primer galpón de esta nueva instalación.
La adquisición de estos submarinos de combate representa un paso significativo para la modernización de la flota de la Armada Argentina y la mejora de sus capacidades estratégicas en el contexto regional.