El Presidente estudia un paquete de medidas positivas para apaciguar los costos sociales que trae aparejada la inflación y las posibles focos de protesta. Forma parte de lo que los macristas llaman “estrategia de equilibrios”.
En rigor, no se trata de un plan revelador pero, aun así –suponen los funcionarios–, podría actuar como una suerte de compensación. Las iniciativas tienen que ver con promesas de campaña: baja del impuesto a las Ganancias; ampliación de la Asignación Universal por Hijo para hijos de monotributistas; reducción del IVA a los alimentos de la canasta básica; y aumento del 15 % de los jubilados para el primer semestre del año. La suba a los jubilados está fijada por ley, pero Macri podría emular a Cristina Kirchner y adelantarla él mismo.
El Presidente, según encargó antes de iniciar el despegue a la cumbre de Davos, quiere que el paquete de iniciativas pase por el Parlamento. La mayoría de los proyectos serán anunciado por Macri el 1 de marzo, en el inicio de las sesiones ordinarias en el Congreso. “Ya estamos trabajando en eso, no vamos a esperar al discurso formal del 1 de marzo. Mauricio quiere el mayor consenso posible para que las leyes salgan rápido”.
La vicepresidenta Gabriela Michetti y el senador Federico Pinedo, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, son quienes articulan con los legisladores, pero el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se ocupa de seducir a gobernadores y referentes provinciales rebeldes. El objetivo macrista es abrir una grieta en el Frente para la Victoria. Michetti se lo dijo sin vueltas a Miguel Pichetto, el conductor del FPV en el Senado: “Miguel, este es tu momento para despegarte y mostrarte distinto de la locura camporista”.
En el oficialismo hay distintas hipótesis sobre la prolongación de la luna de miel. Los más optimistas opinan que “así como el kirchnerismo fracasó con la campaña del miedo en las elecciones”, también podría fracasar con la estrategia de machacar sobre los supuestos retrocesos políticos de estas semanas. Uno de los hombres clave de la comunicación de Cambiemos lo explica así: “La sociedad está dividida en cuatro cuartos: los fanáticos macristas, los fanáticos kirchneristas, los blandos y los difíciles”. Estos dos últimos cuartos, sostienen en base a dos encuestas que circulan por los despachos, han dado su visto bueno a la impronta del nuevo Gobierno. Pero la verdadera historia, dicen los más precavidos, comenzaría después del verano.


