Según un informe de especialistas, la mayoría de los distritos destinaron menos recursos reales a educación el último año y, en términos históricos, la inversión cayó en casi todo el país. Solo tres jurisdicciones lograron mantener salarios docentes por encima de los niveles de hace una década.
La inversión educativa en la Argentina enfrenta un deterioro sostenido año tras año, en términos reales, ya que en 21 provincias se redujeron los niveles de recursos, de las cuales 19 jurisdicciones se ubicaron por debajo de los niveles de 2014. Pese a una recuperación «virtual», los números son alarmantes, sobre todo en los salarios docentes, cuyos ingresos son comparables a los de hace más d euna década.
Desde la transferencia de los servicios educativos a las provincias, estas concentran el 75% del gasto total del sistema, y cerca del 90% de los fondos se destinan a salarios. Entre 2014 y 2024, la participación del presupuesto educativo dentro del gasto total cayó en 16 provincias, lo que muestra una pérdida de prioridad de la educación. Para fines de 2025 se esperaría una recuperación de la inversión en al menos 13 distritos, en base a los datos de salarios docentes.
El precoupante escenario sobre la inversión en educación fue advertido por el informe “Financiamiento provincial: análisis del presente en perspectiva de la última década”, de Argentinos por la Educación, elaborado por Osvaldo Giordano (presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea), María Sol Alzú y Martín Nistal (Argentinos por la Educación). En su análisis, los especialistas examinaron la evolución del gasto en la función “Educación y Cultura” en las provincias entre 2014 y 2024 a partir de los datos sobre ejecución presupuestaria, así como la dinámica de los salarios docentes hasta junio de 2025.
Según el relevamiento, en 2023 el gasto educativo provincial alcanzó el 3,84% del PBI, una cifra estable pero muy por debajo del 6% fijado por ley. El contexto macroeconómico (alta inflación, estancamiento del empleo y pérdida de poder adquisitivo) limitó la posibilidad de aumentar la inversión en términos reales.
Durante 2024, 21 de las 24 jurisdicciones del país redujeron su gasto real en «Educación y Cultura» respecto del año anterior. En la comparación con 2014, 19 provincias destinan hoy menos recursos reales a educación. Solo Chaco, Neuquén y Santiago del Estero mostraron un aumento real del presupuesto educativo entre 2023 y 2024, aunque en un contexto de caída generalizada de los salarios docentes.
En la región Pampeana (Buenos Aires, Córdoba, CABA, Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos) donde se concentra la mayor población escolar, todas las provincias registraron recortes reales (ver gráfico1)

Osvaldo Giordano, economista y exfuncionario del gobierno de Javier Milei habló de «síntomas» tales como la «reducción del PBI per cápita, muy alta inflación, nula generación de empleos de calidad, caída de los salarios y aumento de la pobreza», como factores que de impacto económico que han generado condiciones para que el sistema educativo sufra un «intenso proceso de degradación».
En ese sentido, Giordano consideró que «la consecuencia son déficits de formación, especialmente entre los niños y jóvenes que integran los hogares más vulnerables. Preservar la inversión en educación y principalmente mejorar la gestión educativa es una de las reformas estructurales más importantes y urgentes”.
Otro economista, Alejandro Morduchoowicz, señaló sobre este panorama negativo que la inversión en la última década «en casi la mitad de las provincias la educación fue perdiendo presencia en los últimos años en el sector público provincial». Puntualizó así que «entre 2023 y 2024 un grupo aprovechó para ajustar los recursos en mayor medida en el sector educativo, mientras que en otras, la caída fue menor en educación que en el gasto público general».
De este modo, amplió Morduchowicz, «ante la crisis, las respuestas provinciales hacia la educación no son homogéneas. Con lo cual vemos no solo una diferente valoración del sector, sino las dificultades para programar cualquier estrategia de mediano y largo plazo en el país”.


