El jefe del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Elvis Amoroso, ha entregado al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) las actas correspondientes a las elecciones presidenciales en las que Nicolás Maduro fue proclamado ganador. Sin embargo, las actas aún no han sido publicadas, lo que ha generado críticas y desconfianza.
Amoroso informó que se ha cumplido con la solicitud del TSJ para certificar el proceso electoral, pero no proporcionó detalles adicionales sobre el contenido o el estado de las actas. Tanto el CNE como el TSJ son acusados por la oposición de ser instituciones parciales y alineadas con el gobierno de Maduro.
En la semana posterior a las elecciones, el CNE inicialmente proclamó a Maduro con un 51,2% de los votos frente al 44,2% para el candidato opositor Edmundo González Urrutia. Posteriormente, el CNE ajustó los resultados, otorgando a Maduro un 51,95% y a González Urrutia un 43,18%, con el 96,87% de las actas escrutadas.
La oposición, encabezada por González Urrutia y María Corina Machado, ha rechazado estos resultados oficiales, denunciando fraude y presentando su propio conteo basado en la digitalización de actas de testigos. Según los datos de la oposición, González Urrutia habría ganado con el 67% de los votos, mientras que Maduro habría obtenido solo un 30%.
Machado ha celebrado estos resultados en sus redes sociales y ha compartido un enlace a los datos electorales en la página del partido. Actualmente, la oposición ha digitalizado el 80% de las actas, pero los resultados se enfrentan a un contexto de gran incertidumbre y falta de transparencia.
El CNE y el TSJ han sido criticados por la falta de transparencia en el proceso electoral y por la ausencia de detalles sobre cómo se llevó a cabo el escrutinio. Esta situación ha alimentado las dudas sobre la legitimidad de los resultados y la credibilidad de las instituciones electorales venezolanas.