Luego del escándalo que protagonizaron Boca y Olimpia en Jujuy, un dirigente del club paraguayo mostró toda su ira por el polémico arbitraje de Fernando Espinoza.
«Somos clubes amigos. La copa queda en casa, que se la lleve el árbitro. Una pena que se haya llegado a esto; evidentemente, (Espinoza) no estaba a la altura. Es una vergüenza», sentenció Raúl Silva. Y agregó: «Los jugadores están comentando en el vestuario que el árbitro se pasó agrediéndolos verbalmente».
Por su parte, Christian Gribaudo, dirigente del Xeneize, señaló que desean concluir el partido y le puso locación: «Ojalá que se termine en otro amistoso, pero en Paraguay».


