Las expresidentas se refirieron en un comunicado a las causas judiciales que las tienen como protagonistas y las calificaron de «persecución política».
En una calurosa tarde de sábado de fin de semana largo, Cristina Kirchner recibió en su departamento de Recoleta a la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff .
A través de su equipo de prensa, la senadora que asumirá su cargo mañana, calificó la reunión como un «entrañable encuentro en mi casa con la compañera Dilma».
«Entre otros temas, conversamos sobre una realidad que se está imponiendo en nuestros países. Un proceso que se denomina mundialmente Lawfare y consiste en la utilización del aparato judicial como arma para destruir a la política y a los líderes opositores», dijo la ex presidenta argentina y agregó: «Una matriz que tiene otra pata fundamental en los medios de comunicación, una instancia central en esta estrategia de persecución».
El breve comunicado cierra: «El objetivo es el mismo en Brasil y acá: ocultar el desastre económico que están llevando a cabo los gobiernos neoliberales en la región».
El encuentro se dio a dos días de que el juez federal Claudio Bonadio dictara el procesamiento con prisión preventiva, pedido de desafuero y embargó por 50 millones de pesos a la ex presidenta, por el supuesta delito de «traición a la Patria» y encubrimiento agravado» del atentado a la AMIA.
EL PROTAGONISTA
