El Ministerio Público Fiscal ordenó la detención del jefe de la Policía Caminera de Córdoba junto a otros cuatro policías y dos civiles. El fiscal Guillermo González los acusa de asociación ilícita para cometer distintos delitos utilizando información privilegiada por su posición dentro de la fuerza. Los hechos no tienen que ver con multas.
Otra vez la Policía de Córdoba se sacudió por la caída de un alto mando. Esta vez fue el turno de Maximiliano Ochoa Roldán. Según el fiscal Guillermo González, quien encabezó la investigación, el jefe de la Caminera provincial lideraba una banda que se dedicaba a cometer delitos, principalmente vinculados a inmuebles y desalojos. La principal figura acusatoria es de asociación ilícita y junto a Ochoa Roldán fueron detenidos su hermano, el jefe de la asesoría legal de la Policía, otros tres policías y un civil (también abogado, al igual que todos los oficiales). Desde la fiscalía no descartaron que puedan haber nuevas detenciones.
Además de asociación ilícita tenemos peculado, extorsiones, coacciones. Por ejemplo: esta gente, cuando había algunos inmuebles ocupados, ofrecían soluciones por la vía de hecho en vez del camino legal, que conocían perfectamente porque eran abogados y cobraban hasta 20 o 30% del valor del inmueble para desalojarlo por otras vías de forma ilegítima”, resumió González, quien se encargó varias veces de subrayar que los hechos no tienen que ver con las funciones que los detenidos cumplían dentro de la fuerza y no están relacionados de ninguna manera con multas de la Caminera.
Según lo investigado por el fiscal, la banda aprovechaba la información a la que podían acceder en su condición de policías de alto rango y al uso logístico de recursos de la fuerza, como móviles, patrulleros y la chance de ordenar consignas.
“La particularidad de tener altos cargos refleja el perfil de estas personas. Este es el perfil típico del estafador, que es básicamente un seductor, una persona que engaña, que hace ingresar en un lugar a veces de duda o vulnerabilidad a quien va a ser la víctima”, detalló el fiscal. Agregó que todos los detenidos que integran la fuerza “tienen una excelente foja de servicios, han desarrollado su tarea policial muy bien y por eso han ido ascendiendo”, posición que luego habrían utilizado para cometer estos delitos.
El dato que desató la investigación surgió de otro procedimiento similar llevado adelante en Cosquín. Allí, otra banda que tenía una operatoria similar fue investigada por la fiscal Paula Klem: uno de los miembros de esa banda habría sido parte también de la otra. Esa fue la punta del ovillo para González: “Desde la madrugada hicimos las detenciones. También pudimos entrar a distintos objetivos que teníamos para allanar y encontramos pruebas que confirman las sospechas que teníamos”.


