La toma de posesión del nuevo presidente argentino se producirá mañana en un entorno complejo para el futuro de América Latina. Los recientes disturbios en Ecuador, Chile y Colombia; la crisis boliviana; el enfrentamiento entre legislativo y ejecutivo en Perú; el estancamiento de la situación en Venezuela, la derrota del Frente Amplio en Uruguay y las tendencias neofascistas en Brasil, junto a la recesión económica en México, han puesto de relieve la inestabilidad endógena de los regímenes de la región. Se trata de un área vital para el futuro de América Latina.