La Casa Rosada se enfrenta a una situación crítica mientras negocia contrarreloj con Brasil para asegurar que la custodia de la residencia argentina en Caracas no sea retirada, en medio de una creciente tensión con el gobierno venezolano. La residencia, que alberga a seis opositores venezolanos asilados, se encuentra bajo amenaza tras la decisión de Nicolás Maduro de retirar la autorización para la presencia brasileña en la propiedad.
Desde la noche de ayer, fuerzas bolivarianas se han apostado en la puerta de la residencia, generando un clima de alarma sobre una posible incursión para detener a los dirigentes opositores cercanos a María Corina Machado. Los líderes opositores han estado bajo resguardo en la residencia desde abril, pero la ausencia de diplomáticos argentinos y el retiro del agregado de Defensa tras las recientes elecciones han dejado el edificio bajo la custodia brasileña desde agosto.
La situación se agravó cuando Venezuela notificó de manera informal a Brasil que había revocado el permiso para la custodia brasileña. A pesar de esta notificación no oficial, Itamaraty no ha recibido una comunicación formal y niega que Venezuela tenga la autoridad para revocar dicha autorización.
En respuesta, la Cancillería argentina, encabezada por Diana Mondino, ha iniciado negociaciones urgentes con las autoridades brasileñas para garantizar que el oficial brasileño a cargo de la residencia y de los asilados permanezca en el edificio. La Casa Rosada confía en que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva intervendrá para evitar un escalamiento de la crisis, dado el alto costo político que implicaría una intervención venezolana con un representante brasileño presente.
El asedio venezolano ocurre tras el anuncio de la Argentina de que el lunes enviará una carta formal al fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) solicitando la detención de Nicolás Maduro y otros líderes del régimen por presuntos delitos de lesa humanidad. Además, la Casa Rosada ha implementado un régimen especial de admisión para venezolanos que enfrentan dificultades para renovar sus pasaportes debido a las restricciones impuestas por el gobierno de Maduro, en lo que se percibe como una posible represalia chavista.
La situación continúa en desarrollo y se espera que las gestiones diplomáticas y las decisiones del gobierno brasileño jueguen un papel crucial en la resolución de esta crisis internacional.