El Gobierno Nacional argentino ha dado marcha atrás en su postura inicial y no reconoce el triunfo del opositor venezolano Edmundo González Urrutia, a pesar de que la canciller Diana Mondino había confirmado su victoria. Esta situación generó un notable giro en la política exterior argentina, marcada por un episodio de contradicciones y confusión oficial.
En un primer momento, la canciller Mondino había anunciado a través de un mensaje oficial que González Urrutia era el «legítimo ganador» de las elecciones en Venezuela. El presidente Javier Milei respaldó inmediatamente este comunicado al compartirlo en sus redes sociales. Sin embargo, solo dos horas después, la Cancillería emitió un nuevo comunicado indicando que el Gobierno seguiría observando los acontecimientos en Venezuela y no se pronunciaría de manera definitiva en ese momento.
Este cambio en la postura oficial se produjo tras una llamada de Mondino a la Casa Rosada, preocupada por el impacto de su mensaje y el revuelo mediático que había generado. Según fuentes cercanas a la Casa Rosada, Mondino contactó a Santiago Caputo, asesor principal del presidente Milei, quien le habría sugerido reconsiderar el reconocimiento del triunfo de González Urrutia debido a la situación delicada de los asilados venezolanos en la embajada argentina en Caracas.
El grupo de seis asilados, colaboradores cercanos de la líder opositora María Corina Machado, ha estado en la embajada argentina desde el 20 de marzo en busca de refugio. Su situación se ha vuelto aún más complicada tras la reciente expulsión del cuerpo diplomático argentino por el régimen de Nicolás Maduro. La Casa Rosada está intentando encontrar una solución para su evacuación, mientras negocia frenéticamente un salvoconducto para estos ciudadanos.
En medio de este caos, el Gobierno intentó minimizar el impacto de las contradicciones internas. Voceros oficiales describieron el mensaje de Mondino como un «error» y aclararon que no había sido coordinado oficialmente. Se intentó desestimar las críticas hacia Mondino, argumentando que el mensaje no reflejaba la posición oficial del Gobierno y que la canciller había anticipado una declaración no oficial.
La confusión también se reflejó en la reacción del presidente Milei, quien había retuiteado el mensaje de Mondino antes de que se produjera el giro en la postura oficial. Fuentes cercanas al presidente sugirieron que Milei pudo haber compartido el mensaje sin una revisión detallada, basándose en la función de la canciller.
El incidente ha dejado al Gobierno Nacional en una posición incómoda y ha generado un debate sobre la coherencia y la coordinación en la política exterior del país. La situación en Venezuela sigue siendo un tema complejo y delicado para Argentina, que ahora enfrenta el desafío de manejar la crisis diplomática y proteger a los asilados en medio de un entorno político volátil.