El exfuncionario del Frente Para la Victoria se había candidateado para presidir el PJ

El autonominado candidato a presidir el PJ, Guillermo Moreno, llegó temprano al Congreso partidario donde se definieron las elecciones del 8 de mayo. El exfuncionario kirchnerista habló largo y tendido con los periodistas en la antesala del encuentro, pero una vez en el recinto tomó una llamativa decisión: el silencio absoluto.
La única representante del kirchnerismo de la Junta fue Marta Cascales, la mujer de Moreno, que pese a su desfile previo por radios y estudios de TV no tomó la palabra en el acalorado debate.
«Llegamos en un espíritu de unidad. El debate será amplio», había anticipado Moreno, quien también tuvo tiempo para la poesía: «Cuando el peronismo se junta, transpira amor».
En referencia a la participación en la vida partidaria de dirigentes que hoy militan en el Frente Renovador, estimó que allí pueden participar «todos los compañeros». Consultado sobre el ex gobernador cordobés José Manuel De la Sota, Moreno afirmó el dirigente massista podría participar «pero no conducir, que es lo que quiere Macri».
En otro extraño giro, Moreno había advertido que a Diego Bossio, indicado como «el traidor» a las filas kirchneristas que produjo la ruptura del bloque, lo recibiría «como a un compañero». Pese a sus dichos previos, a la hora de pedir la palabra, Moreno no levantó la mano. ¿Se baja?