En el marco del creciente conflicto aeronáutico, el Gobierno argentino se reunió con directivos de las aerolíneas brasileñas Gol y la compañía local Flybondi. El encuentro, que tuvo lugar este viernes, fue encabezado por el ministro de Economía, Luis Caputo, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el secretario de Transporte, Franco Mogetta. Esta serie de reuniones se enmarca en la búsqueda del Ejecutivo por atraer capitales privados que se hagan cargo de las operaciones de Aerolíneas Argentinas.
El caos en los aeropuertos, derivado de las medidas de fuerza de los gremios aeronáuticos, ha acelerado el proceso de privatización de la aerolínea de bandera, una de las metas de la administración de Javier Milei. Se espera que el lunes se concrete otra reunión con JetSmart.
Gol, que forma parte del Grupo Abra junto a Avianca, ha sido mencionada como una posible compradora de Aerolíneas Argentinas en discusiones previas sobre su privatización. Las reuniones no son nuevas y se prevén más encuentros para seguir explorando esta posibilidad.
Además, el presidente de Aerolíneas, Fabián Lombardo, se reunirá la próxima semana con potenciales inversores interesados en financiar la aerolínea, en un contexto de presión hacia los gremios para que firmen las paritarias. Las empresas interesadas no solo buscan aportar capital para mejorar la flota, sino también establecer una posición privilegiada en caso de una futura venta.
Sin embargo, la privatización de Aerolíneas Argentinas no cuenta con el apoyo unánime en el ámbito político, lo que plantea interrogantes sobre la viabilidad del plan. Durante la discusión de la Ley Bases, la compañía fue excluida de la lista de privatizaciones, lo que complica aún más la propuesta.
El conflicto comenzó inicialmente por un reclamo de mejora salarial, pero se ha ampliado para incluir cuestionamientos sobre el futuro de Pablo Biró, el líder del gremio de pilotos, y los planes de privatización impulsados por el Gobierno.
Con la reciente desregulación, se permite la entrada de pilotos extranjeros con permisos provisionales para realizar vuelos de cabotaje, lo que también ha generado interés por parte de Gol. La estrategia del Gobierno parece centrarse en doblegar las demandas de los gremios aeronáuticos y la administración de Aerolíneas Argentinas.
