Con Milei, igual que con Macri, la lluvia de inversiones nunca llegó”

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Entrevista a Augusto Costa, ministro de Producción y Ciencia bonaerense.

Costa analiza el escenario recesivo para las pymes, critica la apertura de importaciones sin regulaciones y detalla cómo la Provincia intenta sostener empleo e innovación.

En una semana marcada por lo que fue un Día de la Industria «amargo», según lo define, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, analiza el impacto de la política económica nacional sobre el entramado productivo bonaerense. Es jueves 4 de septiembre. Todavía no empezó la veda pero Costa prefiere ser cauto. Avisa que no hablará de candidatos, ni propios ni ajenos, ni hará proselitismo. Solo contará lo que pasa con la realidad productiva. Citando datos que reflejan una caída en la actividad industrial, el funcionario advierte sobre los efectos de la apertura de importaciones, el retroceso del consumo interno, la falta de incentivos a la inversión en sectores estratégicos y el ajuste en la ciencia.

En diálogo con Buenos Aires/12, Costa cuestiona las decisiones del gobierno de Javier Milei, a las que compara con las adoptadas durante la gestión de Mauricio Macri. A su juicio, ambas administraciones comparten un enfoque que deja de lado el desarrollo industrial y favorece un esquema económico orientado a la especulación financiera.

En el Día de la Industria se habló de que “no hay nada que festejar”. ¿Cómo evalúa la situación actual del entramado productivo bonaerense?

–Realmente no vemos nada que festejar en este contexto. Buenos Aires es la provincia que genera casi el 50 por ciento de la producción industrial nacional, y concentra el 44 por ciento del empleo en ese segmento. Y para la primera mitad de este año, comparado con 2023, ya vemos casi un 11 por ciento de caída en la actividad industrial bonaerense. Hay sectores que en la Provincia son muy relevantes, como el sector textil, la industria metalúrgica o la plástica y del caucho, que registran caídas superiores al 10 por ciento respecto de 2023. Ya ni siquiera hablamos de sectores a los que les fue bien o mal, sino de a cuáles les fue mal y a cuáles les fue peor. Desde que asumió Milei, la industria nacional perdió más de 30.000 empleos registrados, ¿qué se puede festejar con esas cifras? Algo que vemos con suma preocupación, también, es el aumento de las importaciones. En la primera mitad de este año ya crecieron en promedio más de un 34 por ciento respecto del año pasado. Están aumentando por encima de este porcentaje las importaciones de autos, indumentaria, maquinaria, calzado e incluso alimentos. Así no hay producción nacional que se pueda sostener, es una locura.

Cuál es hoy la principal demanda que recibe de los empresarios industriales bonaerenses en sus encuentros?

–Hoy escuchamos una infinidad de demandas. Pero para destacar las principales, los empresarios industriales tienen hoy mucha dificultad para competir con la producción del exterior. Mientras en países como Estados Unidos (y hablamos de los Estados Unidos de Donald Trump, ni siquiera es que hablamos de países con gobiernos de izquierda ni nada que se le acerque) están aplicando aranceles para proteger a su industria interna, acá el gobierno nacional no sólo abrió las importaciones de manera indiscriminada sino que las fomenta. Así que las mayores quejas apuntan a la apertura de importaciones, a la excesiva desregulación en ciertos segmentos (lo que permite que ingresen productos sin los controles que se le exige a la producción nacional), a la caída del consumo que deprime las ventas de los sectores muy ligados a la demanda interna, y a la eliminación de todas las herramientas que tenía la gestión anterior en materia de asistencia a las pymes -algo que la provincia sí ha sostenido con mucho esfuerzo, considerando la fuerte discriminación que viene sufriendo en materia de transferencias.

–¿Cuál es su visión sobre el futuro inmediato de las pymes? ¿Y en qué considera que debe hacer foco o profundizar la Provincia?

–La profundización de este modelo lleva a la desindustrialización del país y por ende de la Provincia, con un fuerte impacto en materia de pérdida de puestos de trabajo y de capacidades productivas, tal como sucedió en los ‘90, afectando seriamente a las pymes, que son el segmento más vulnerable. Por supuesto que aquellos sectores más tradicionales del entramado productivo y muy dependientes de la demanda interna serán los más afectados si el salario no se recupera, y si la macro no encuentra un rumbo definido, como pareciera que va a suceder, limitándose a ofrecer la timba financiera para sobrevivir. 

–¿Qué harán las empresas?

Algunas seguramente optarán por reconvertirse para importar lo que hoy fabrican, mientras que otras con más espalda podrán evaluar y esperar lo que suceda los próximos dos años. Pero lo que es claro es que con las actuales tasas de interés y este manejo financiero de la macro, ni el RIGI escapa al parate de las inversiones previstas. Así vamos hacia una etapa de desinversión del sector privado. Ya vimos estos días que en el acumulado de 2025 la inversión extranjera directa lleva más de 1.300 millones de dólares de caída. De nuevo, como pasó con Macri, la lluvia de inversiones que nunca llega…

–Los números provinciales marcan más de siete mil pymes cerradas en la Provincia y más de quince mil a nivel nacional desde diciembre de 2023. ¿Qué lectura hace de esta crisis en términos de empleo y desarrollo local?

La lectura es la única que se puede hacer: el gobierno nacional no tiene ningún interés por el desarrollo productivo de nuestro país. Salvo los sectores intensivos en recursos naturales como el agro, el petróleo y el gas, que sí están creciendo, el resto viene tratando de sobrevivir a la debacle que les plantea el actual “modelo” económico de apertura indiscriminada. El presidente llamó “empresarios prebendarios” a los industriales, que según él “son parásitos que viven del campo”. Pero el campo mientras tanto, sigue con un dólar pisado y reclamando por los derechos de exportación. Entonces, queda claro que la única actividad que quiere impulsar el gobierno de Milei es la especulación financiera, el famoso carry trade. Y eso también ya lo vimos, y sabemos que no termina bien. Nuestro modelo para el país se basa en el desarrollo productivo, con un entramado industrial fuerte que genere empleo y sea competitivo, y que permita sobre todo el arraigo en el territorio que sólo es posible cuando la producción y el empleo crecen a nivel local.



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