Argentina Ponzi: crónica de una caída anunciada

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La estafa que promocionó durante horas Milei en sus redes funcionó como un reloj suizo. Horario, acciones y declaraciones que sospechosamente coinciden, denuncias en redes de corrupción y un gran interrogante: ¿hasta dónde llegará esta crisis autoinflingida?

Javier Milei es la cara visible y la pieza clave de un fraude que dio la vuelta al planetaEn el mundo crypto sólo se habla de “la estafa más grande de la historia”. Con la promesa de una herramienta de inversión para impulsar empresas argentinas, el presidente puso en marcha un desfalco en el que cayeron más de 44 mil personas de todo el mundo, atraídas exclusivamente por su invitación a través de las redes sociales

Hubo ocho ganadores, cuyas identidades están protegidas por el anonimato, que se hicieron en una noche con un botín de 107 millones de dólares. Algunos no habían puesto ni un peso. Otros compraron por milésimas de centavo y vendieron una hora después a más de 5 dólares. En su punto más alto la burbuja llegó a acumular un valor total de 4 mil millones. Unos minutos más tarde todo eso se esfumó, excepto el botín.

Las criptomonedas son una forma de dinero digital que, a diferencia del tradicional, no está respaldado por ningún Estado o Banco Central. En su lugar se utiliza una tecnología llamada blockchain que verifica todas las transacciones de forma aparentemente inviolable. Esta intersección de tecnología avanzada y timba financiera es un caldo de cultivo inmejorable tanto para negocios turbios como para el anarcocapitalismo.

Crear una criptomoneda es fácil, rápido y barato. Para alguien con los conocimientos adecuados no toma más que unos minutos y se cobra alrededor de 200 dólares. Lo difícil es generar una demanda para esa moneda, que la haga subir de valor. Algunos apuestan a estrategias de creación de ese valor en el largo plazo: se pueden sostener en el desarrollo de nuevas tecnologías o en recursos naturales, por ejemplo.

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