El Alma se impuso por 102-58 como visitante y finalizó en el primer lugar del Grupo A.
) y mantuvo por momentos, el lanzamiento externo como accesorio para sumar sus números, sobre todo en los minutos finales del primer cuarto.
El conjunto argentino dominó además la lucha aérea, ganando en el rubro rebotero 5-14 en el segmento inicial, con un juego coordinado en la ofensiva y fuerte en defensa, aprovechando la ausencia de Esteban Batista en los locales y la falta de opciones internas de la “Celeste”. Argentina tuvo que soportar sólo los embates de Luciano Parodi, quien se convirtió en el arma más poderosa del equipo local, con once puntos en los primeros diez minutos.
La selección albiceleste cerró un primer cuarto perfecto en cuanto a números, con un 13-34 en el marcador y dominando en todos los rubros del encuentro. El equipo de Hernández fue notablemente superior en los lanzamientos de campo, cerrando ese período inicial con promedios por encima del 83% en dobles y 50 por ciento en triples.
El segundo cuarto se hizo mucho más cortado, por las faltas y errores en ambos lados de la cancha. Uruguay cumplió levemente el objetivo de bajarle el goleo a Argentina, pero los locales no mejoraron en su ronda ofensiva. Ese parcial volvió a mostrar la supremacía visitante, que trabajó la diferencia que había tomado en el segmento inicial.
Scola seguía siendo el dominador en ataque y el entrenador argentino aprovechaba la diferencia tomada para mover el banco de suplentes y dosificar los minutos de cada jugador en el encuentro. El equipo albiceleste se fue al descanso largo con una ventaja de 28 puntos (30-58), con un parcial de 16-25.
A la vuelta de los vestuarios, se dio el cuarto más parejo del partido. Uruguay siguió mostrando sus falencias a la hora de atacar y también defensivo a la hora de controlar el juego interno de los argentinos. En ese segmento, Argentina siguió manejando sus ataques cerca del cesto uruguayo, totalizando un 20-42 en dicho rubro hasta ese momento en el partido.
El bando de Marcelo Signorelli intentaba abrir el juego para nuevos protagonistas, lo cual consiguió parcialmente con siete puntos de Bruno Fitipaldo en los terceros diez minutos y de Hatila Passos, quien comenzaba a tomar algo de ritmo en el ataque local.
En contrapartida, Argentina tenía más aporte ofensivo de Brussino, Delia y Garino para sellar el tercer cuarto 21-22 y dejar el tanteador del partido 51-80.
El cuarto final sirvió para que la visita ampliara su diferencia y trabajara tranquilo ese tramo del juego. La falta de variantes en Uruguay y la poca claridad para establecer sus ataques, algo que se dio durante todo el encuentro, le permitieron a Argentina despegarse aún más en el marcador y liquidar un partido en el que nunca estuvo en riesgo la victoria.
Un 7-22 en esos últimos diez minutos dejó a los de Hernández en el triple dígito y le puso las cifras definitivas a los números. Fue 58-102, victoria que dejó a los argentinos en lo más alto de la tabla de su zona en el final de esta etapa de Eliminatorias.