La pandemia no es un accidente de la historia. Es un llamado de atención para edificar una casa común con otros cimientos. La fraternidad debe ser el nuevo nombre del desarrollo y la solidaridad el nuevo nombre de la paz social.
Para eso es necesario vincular el multilateralismo con un concepto de multisolidaridad que involucre a estados, empresas y también a trabajadores. Es la responsabilidad política, social, ética y ambiental de nuestra generación.
Podemos ser meros observadores de un mundo desigual o actuar con valentía y decidir ser protagonistas en la tarea de sentar las nuevas bases para un enfoque innovador, hacia un desarrollo sustentable e inclusivo.
De esta pandemia debe nacer un mundo mejor.
👉🏼 https://youtu.be/zZnp5i3cVG4