Hoy se cumplen 13 años del trágico secuestro y asesinato de Candela Sol Rodríguez, una niña de 11 años que impactó a toda Argentina con su desaparición y muerte. El caso, que captó la atención nacional, sigue siendo un tema de debate y dolor para la familia y la sociedad.
Candela, quien vivía con su madre Carola Labrador en Hurlingham, desapareció el 22 de agosto de 2011. Mientras esperaba a sus amigas para ir a merendar, fue secuestrada por al menos tres individuos que la llevaron a una casa en Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero. La niña fue sometida a un brutal cautiverio, y su cuerpo fue encontrado el 31 de agosto de 2011 en una bolsa de consorcio en Villa Tesei, a solo 30 metros de la Autopista del Oeste. Había sido abusada y asfixiada.
La búsqueda de Candela movilizó a miles de personas, incluyendo fuerzas de seguridad, vecinos y familiares. A pesar de las intensas operaciones, su cuerpo fue hallado por una cartonera, no por las autoridades que estaban en la zona.
El caso estuvo marcado por irregularidades en la investigación, que incluyó la remoción de varios funcionarios. La teoría predominante era que el crimen estaba relacionado con una venganza contra su padre, Alfredo Rodríguez, quien estaba preso por piratería del asfalto.
La policía detuvo a Hugo Bermúdez, Guillermo López, Fabián Gómez y Leonardo Jara. En el juicio que comenzó en febrero de 2017, Bermúdez y Jara fueron condenados a prisión perpetua por ser los autores materiales del secuestro y asesinato, mientras que Gómez recibió una sentencia de cuatro años como partícipe secundario. En 2020, la Cámara de Casación bonaerense ratificó estas condenas.
Miguel Ángel “Mameluco” Villalba, un narcotraficante vinculado al caso, fue absuelto en mayo de 2024 debido a la falta de pruebas concluyentes que lo conectaran directamente con el crimen. La investigación también había apuntado a otros posibles implicados, como el expolicía Sergio Fabián Chazarreta y el carpintero Néstor Ramón Altamirano.
El caso de Candela Sol Rodríguez sigue siendo un doloroso recordatorio de las fallas en el sistema judicial y la complejidad de los crímenes organizados. Trece años después de su muerte, el recuerdo de Candela persiste en la memoria colectiva, y la búsqueda de justicia continúa siendo una prioridad para su familia y la sociedad argentina.